Parques y centros comerciales, espacios favoritos de los menores madrileños

Dancausa presenta un estudio sobre “La vida de los niños en la ciudad” donde se refleja su preocupación por el tráfico y el medio ambiente

Conocer cómo viven los niños en nuestra ciudad, cómo la ven, la sienten, la utilizan y la mejorarían es el objetivo del estudio “La vida de los niños en la ciudad. Sus relaciones con el entorno y el uso de los espacios públicos” del Ayuntamiento de Madrid, realizado por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por Jesús Leal y coordinado por Lourdes Gaitán, y que hoy ha presentado la delegada de Familia y Servicios Sociales, Concepción Dancausa.

Este informe se enmarca dentro del I Plan Integral de Atención a la Infancia y la Adolescencia del Ayuntamiento de Madrid. Ya en 2003 se realizó un trabajo preparatorio para conocer las principales necesidades de la infancia y, ahora, se presenta un estudio en profundidad dónde no sólo se evalúan los datos demográficos y el peso específico que como colectivo ocupa la infancia, sino que principalmente se dan a conocer sus hábitos de vida.

El análisis de los resultados –ha señalado Dancausa– es útil para consolidar, optimizar y, en su caso, reorientar las líneas de las actuaciones municipales en materia de atención a la infancia tanto en el término municipal de forma global como a nivel distrital, en reconocimiento de la diversidad de las necesidades que las distintas situaciones de la infancia suponen”. El estudio se ha realizado con niños y niñas entre los 9 y los 14 años de edad.

Población infantil

En la primera parte del estudio, desde el punto de vista demográfico, los niños madrileños constituyen el grupo más débil en cuanto a la representación en el conjunto de la población. En la Ciudad de Madrid hay cerca de 491.000 menores de 18 años, que representa el 15,3% de la población total, según reza el Padrón Municipal de Habitantes de 1 de enero de 2006. De éstos, 150.138 corresponden a la franja de edad comprendida hasta los 4 años, 131.214 tienen entre 5 y 9 años de edad, y 128.505 corresponden a menores de entre 10 y 14 años.

En términos absolutos, el mayor número de niños corresponde a los distritos con mayor población. En términos relativos, hay 9 distritos en los que el peso de la población infantil se sitúa por debajo de la media (Centro, Arganzuela, Retiro, Salamanca, Chamartín, Latina, Carabanchel, Ciudad Lineal y Tetuán). Sin embargo, Vicálvaro y Villa de Vallecas se acercan al 20% de población infantil. Por barrios, en los de Castellana, Sol y Cortes la representación de los menores no llega al 9%.

El 17% de la población infantil es de origen extranjero, es decir, 82.063 menores. Esa cifra en el distrito de Centro se eleva al 32% mientras que en Retiro no llega a la décima parte.

El 76% de los menores viven con sus padres y el 15% viven en hogares monoparentales donde mayoritariamente la cabeza da familia es la madre. Un 13% de los menores viven en hogares ajenos a su núcleo (sean familiares o no).

Los niños y la ciudad

La segunda parte del estudio analiza cómo es la vida de los niños en Madrid y cómo perciben la ciudad. Para ello, se ha utilizado una metodología cualitativa con grupos de discusión y entrevistas individuales, que permiten indagar en la percepción que tienen los niños de la ciudad de Madrid con su propio lenguaje y su propio razonamiento, sin condicionar sus respuestas por un cuestionario o por la presencia de sus padres.

El tema que más les preocupa es el tráfico y las actitudes de los conductores que no respetan las normas. Los niños son siempre peatones y no conductores de vehículos, por lo que la estrechez y los obstáculos de las aceras representan un grave inconveniente. Otro de los temas que les importa es la conservación del medio ambiente y les desagrada que en su barrio haya suciedad y el deterioro de las instalaciones de uso colectivo.

Las respuestas de los niños ponen de manifiesto que no están “encerrados” en sus casas, aunque sí pasan bastante tiempo en ella, siendo frecuente en estos casos que lo hagan en compañía de amigos. Las condiciones de su vivienda y la existencia o no de lugares a donde ir, influyen en que estén más o menos tiempo en casa.

Los juegos electrónicos son ampliamente utilizados. Algunos tienen ordenadores en casa, pero a pesar de ello les gusta ir a los ‘ciber’ para usar los juegos compartidos, por lo que el espacio virtual se convierte así también en espacio físico de relación no sólo virtual sino directa.

Los parques y las plazas son indudablemente los lugares más mencionados por los menores, que consideran espacios abiertos para el juego y la convivencia. Para los niños y niñas el parque es algo propio y demandan que estén limpios, cuidados y adaptados a sus necesidades. La cercanía es lo que favorece frecuentar un parque y, además, les da cierta autonomía a la hora de moverse solos con el grupo de amigos. El Retiro es reconocido como el parque por excelencia.

Otra de sus preferencias son los centros comerciales que representan una nueva forma de ocio donde acudir no para comprar, sino para estar, ver y verse. Está considerado como un espacio de convivencia intergeneracional y de socialización. Para los niños, asistir a este tipo de sitios les supone hacer actividades como los adultos.

El estudio ha puesto de manifiesto cómo los niños más mayores, que empiezan a perder interés por ir al parque, se ven a sí mismos como componentes de una “edad diferente” en la que hay pocas cosas para ellos, puesto que los demás recursos de ocio van dirigidos ya a los jóvenes.

La ciudad

Los menores madrileños no tienen una visión global de la ciudad: identifican la Ciudad de Madrid con el centro de la capital y su barrio “no es tanto Madrid”. Los puntos más visitados por los niños son El Rastro y El Retiro.

Los resultados obtenidos quiebran, en algunos aspectos, el discurso mayoritario sobre la vida de los niños en la ciudad. Así, por ejemplo, los niños y las niñas, en su mayoría, van andando tanto al colegio como a las actividades extraescolares y deportivas cuando éstas se encuentran cerca de su casa. Utilizan el transporte público (quienes lo necesitan) a partir de los 11 años y, de forma habitual, a partir de los 13. La conquista de autonomía que significa la utilización del transporte público de forma independiente por parte de los niños representa para ellos un gran logro que les reafirma en su propia valoración personal.

El estudio ha pretendido poner de manifiesto las necesidades del grupo infantil a través de la observación de sus formas de vida y de la escucha de sus propios relatos que confirma la expresión de la imagen mental con la que representa el entorno que les rodea. Sus conclusiones van a permitir al Ayuntamiento de Madrid tomar en cuenta las necesidades particulares de la población infantil a la hora de decidir cómo la organización y el diseño de la ciudad responda adecuadamente a las mismas./


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