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Para
que los procesadores tengan un funcionamiento óptimo, es necesario mantenerlos
a una temperatura estable, por debajo de los límites establecidos por el fabricante
de cada uno de los componentes para evitar interrupciones o fallos del funcionamiento
global del servidor. Este tipo de problema suele resolverse una vez que se recuperan
las temperaturas óptimas si bien, en casos extremos, cuando el sistema de refrigeración
de un servidor se estropea por completo, puede producirse una avería permanente.
Eliminar el calor excesivo de las diferentes partes de un servidor es un
proceso complejo con poca tolerancia a los errores. Implica muchos pasos diferentes
para expulsar el calor del componente, y posteriormente, del sistema. Cada uno
de estos pasos en el ciclo de la refrigeración debe ser controlado de forma cuidadosa
para proporcionar el mayor rendimiento posible. El ciclo de refrigerado dentro
de un servidor funciona de una forma similar al ciclo del agua. Del mismo modo
que el agua fluye desde las cumbres más altas hasta otras que se encuentran a
menor altura, el calor fluye desde las áreas con mayores temperaturas hacia las
que se encuentran más frías. Al planificar el control de la temperatura en el
interior del servidor, se tiene en cuenta cuáles son los elementos que generan
mayor calor para diseñar un sistema que permita expulsar ese excedente de temperatura
al exterior. Los servidores utilizan un sistema de refrigeración que aprovecha
la diferencia de temperatura existente entre los componentes y procesadores internos
y el exterior del aparato, de forma que el calor interno se disipe. Para conseguirlo,
se utilizan ventiladores que facilitan la circulación interna del aire y expulsan
el calor superfluo de ciertos componentes a través de las salidas de ventilación.
Al diseñar los servidores ProLiant, los ingenieros de hp estudiaron cuidadosamente
cada uno de esos procesos para garantizar que el recalentamiento no pueda degradar
el rendimiento del producto final o dañar sus componentes. Todos los servidores
ProLiant están diseñados para sacar el máximo rendimiento a las especificaciones
de los procesadores, incluso en situaciones de máximo rendimiento y en entornos
con temperaturas superiores a 35º centígrados, lo que aún proporciona un amplio
margen de seguridad. Para probar sus nuevos servidores, hp utiliza y desarrolla
diferentes prototipos de chasis, generadores ratificales de calor, software de
prueba agresivos y entornos con condiciones térmicas extremas que simulan al límite
las peores condiciones operativas de un uso real. Esto incluye también la
colaboración con los fabricantes de los diferentes componentes de sus productos,
de forma que pueda garantizar que todos los elementos han sido diseñados y optimizados
para su utilización en los servidores ProLiant.
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