MADRID Página de inicio del boletín Púlsar ABRIL DE 2003
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La refrigeración, clave para el funcionamiento eficiente de los servidores
El funcionamiento interno de los procesadores y demás componentes que forman parte de un servidor generan una importante cantidad de calor que debe ser controlada para evitar daños en el sistema.

Para que los procesadores tengan un funcionamiento óptimo, es necesario mantenerlos a una temperatura estable, por debajo de los límites establecidos por el fabricante de cada uno de los componentes para evitar interrupciones o fallos del funcionamiento global del servidor. Este tipo de problema suele resolverse una vez que se recuperan las temperaturas óptimas si bien, en casos extremos, cuando el sistema de refrigeración de un servidor se estropea por completo, puede producirse una avería permanente.
Eliminar el calor excesivo de las diferentes partes de un servidor es un proceso complejo con poca tolerancia a los errores. Implica muchos pasos diferentes para expulsar el calor del componente, y posteriormente, del sistema. Cada uno de estos pasos en el ciclo de la refrigeración debe ser controlado de forma cuidadosa para proporcionar el mayor rendimiento posible.
El ciclo de refrigerado dentro de un servidor funciona de una forma similar al ciclo del agua. Del mismo modo que el agua fluye desde las cumbres más altas hasta otras que se encuentran a menor altura, el calor fluye desde las áreas con mayores temperaturas hacia las que se encuentran más frías. Al planificar el control de la temperatura en el interior del servidor, se tiene en cuenta cuáles son los elementos que generan mayor calor para diseñar un sistema que permita expulsar ese excedente de temperatura al exterior. Los servidores utilizan un sistema de refrigeración que aprovecha la diferencia de temperatura existente entre los componentes y procesadores internos y el exterior del aparato, de forma que el calor interno se disipe. Para conseguirlo, se utilizan ventiladores que facilitan la circulación interna del aire y expulsan el calor superfluo de ciertos componentes a través de las salidas de ventilación.
Al diseñar los servidores ProLiant, los ingenieros de hp estudiaron cuidadosamente cada uno de esos procesos para garantizar que el recalentamiento no pueda degradar el rendimiento del producto final o dañar sus componentes.
Todos los servidores ProLiant están diseñados para sacar el máximo rendimiento a las especificaciones de los procesadores, incluso en situaciones de máximo rendimiento y en entornos con temperaturas superiores a 35º centígrados, lo que aún proporciona un amplio margen de seguridad.
Para probar sus nuevos servidores, hp utiliza y desarrolla diferentes prototipos de chasis, generadores ratificales de calor, software de prueba agresivos y entornos con condiciones térmicas extremas que simulan al límite las peores condiciones operativas de un uso real.
Esto incluye también la colaboración con los fabricantes de los diferentes componentes de sus productos, de forma que pueda garantizar que todos los elementos han sido diseñados y optimizados para su utilización en los servidores ProLiant.

 
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