Pies urbanos
Ernesto Salvador
Nuestros pies sufren considerablemente durante nuestras actividades cotidianas. Démosles un respiro.
Sufren muchísimo, sobre todo cuando el frío o el calor y los tacones actúan juntos. Las inclemencias del tiempo son inevitables y los tacones, tal y como está la moda, también, no queda sino apelar al sentido común en forma de soluciones prácticas.
Te recomendamos, siempre que esté a tu alcance, que cuando pasees lo hagas por terrenos blandos, preferiblemente antes que por aceras de cemento o asfalto. Los paseos por la orilla del mar en la playa, por praderas, caminos sin asfaltar en último caso.
El calzado también es importante. Las deportivas que amortiguan los pasos son preferibles al calzado de suela más fina, que aunque más cómodo para otros usos sobrecargan las articulaciones de las piernas y resienten la columna vertebral.
Para aquellos que vivimos en la gran ciudad, y carecemos de esos magníficos espacios, el pediluvio es como un analgésico de efecto inmediato. Los pies caminan sobre un fondo de piedras redondas de río; al entrar en este sendero, unas fotocélulas activan los chorros de agua caliente, mientras que al final del recorrido, empiezan a actuar los de agua fría. Este cambio de temperatura estimula la circulación mientras los golpes de agua masajean las articulaciones. Un golpe de vida para pies que sufren.