Una terapia placentera
A.T.
Los balnearios constituyen un método terapéutico eficaz y al mismo tiempo proporcionan una sensación de bienestar de la que todos debiéramos poder disfrutar. Los balnearios urbanos ponen a nuestro alcance todos estos beneficios.
Hoy en día, cada vez son más frecuentes los problemas en las articulaciones,
tales como artritis, condromalacia rotuliana, dolores cervicales, vértigos, etc...
Ésto se debe en buena medida al sedentarismo y la inmovilidad, algo a lo que
cada día estamos más acostumbrados; incluso hay estudios que achacan estos
problemas a los hábitos alimenticios de la vida moderna.
Es por ello pues, frecuente, que lo padezca una población cada vez más joven.
Los nefastos efectos del sedentarismo sobre el envejecimiento y deterioro
ósteo-articular son bien conocidos, por ello es necesario realizar
ejercicios de rehabilitación, ya que el movimiento es indispensable para la
nutrición del cartílago y para evitar las atrofias de la cápsula articular.
Hasta ahí queda todo muy claro, pero, ¿cómo realizar este ejercicio si
nuestras articulaciones no lo permiten y nos resulta doloroso? Ello nos
conducirá a un círculo vicioso: sin movimiento se pierde masa muscular y la
articulación duele más, debido a ésto nos moveremos menos, perdiendo así
mayor cantidad de masa muscular...
La solución está en el agua.
Los fisioterapeutas indican que los movimientos
que deben realizarse con regularidad y ritmo no deben representar nunca una
sobrecarga articular, porque dañarían aún más, por lo que deberán realizarse
en inmersión, en baño o piscina.
La simple inmersión facilita los movimientos, debido a que una persona
sumergida neutraliza su peso, por el principio de Arquímedes, hasta un 50%
si se sumerge hasta la cadera, y hasta un 80% si lo hace hasta el cuello.
El efecto de los chorros de agua sobre los músculos es similar al de la
gimnasia pasiva, tan de moda hoy en día, pero con la ventaja de que el
efecto analgésico y relajante del agua caliente permite una mayor libertad y
amplitud de movimientos, sin los inconvenientes de molestos calambres o
contracturas.
Las piscinas de hidromasaje, con agradables chorros de burbujas a presión,
ejercen una acción de amasamiento muscular. Estos chorros variables recorren
de arriba a abajo todo nuestro cuerpo, obligándolo a hacer ejercicio
involuntariamente, sin esfuerzo, sin cansancio aparente, sin sudar...
La fisioterapia también usa la inmersión en piscinas para problemas de
columna, debido a que cuentan con el mismo obstáculo: ¿cómo hacer ejercicio
sin sobrecargar las ya fatigadas vértebras?.
Ahora tenemos la solución, practicar la rehabilitación en agua cálida y
relajante, rodeados del entorno más agradable.
Si tiene un problema parecido, vaya a un fisioterapeuta y pídale realizar la
terapia en el agua, hoy en día hay balnearios urbanos cerca de usted donde,
afortunadamente, puede realizarla.