Broncéate seguro
Termavital
Actualmente existen muchos estudios acerca de los efectos de los rayos solares sobre nuestra piel. En estos estudios se pone de manifiesto el delicado equilibrio, como ocurre en muchos aspectos de la vida, entre la cantidad que resulta adecuada y beneficiosa, y aquella que conlleva exceso y perjuicios, en algunos casos irreversibles.
Estos dos extremos se dan en la exposición a la radiación solar. Casi todos los seres vivos y entre ellos nosotros, los humanos, necesitamos la energía y la luz solar para vivir. Los efectos de la carencia de exposición a los rayos del sol tienen influencia en diferentes funciones fisiológicas, como la fertilidad, e incluso con nuestro estado anímico. Estudios publicados demuestran la relación directa entre la disminuida exposición al sol y la elevada incidencia de irritabilidad, depresión, fatiga, insomnio, etc.
También hay que destacar los efectos positivos de la luz para tratar diferentes dolencias tanto en personas mayores como en niños. Para tratar la hiperbilirrubinemia o ictericia del recién nacido (niños con la piel amarilla) se utiliza luz azul. La luz ayuda al cuerpo a eliminar el exceso de bilirrubina. Si esta condición no es tratada, podría causar graves daños en la corteza cerebral del bebé.
Sin embargo no debemos olvidar las consecuencias adversas de una exposición incontrolada a las radiaciones más perjudiciales del sol: la exposición de la piel a la luz ultravioleta por períodos prolongados, se ha ligado a muchos problemas de la piel, como manchas, envejecimiento prematuro, e incluso el cáncer.
En estos tiempos el aspecto físico es fundamental para nuestra calidad de vida y nuestro nivel de satisfacción personal, y los dictados de la moda imponen el bronceado como sinónimo de salud y belleza. ¿Cómo compatibilizar una exposición al sol, obteniendo todos sus beneficios, entre ellos el tan ansiado moreno, sin resultar perjudicados por sus efectos negativos?
Nosotros proponemos una adaptación progresiva al sol que prepare y proteja la piel. Conseguir que la piel vaya adquiriendo el tono bronceado con exposiciones mínimas pero suficientes, que hagan que la melanina vaya protegiéndola y oscureciéndola. Esto siempre será más seguro y sencillo hacerlo en un centro de belleza, bajo el control y supervisión de un experto, que en las temerarias e intensivas jornadas de playa.
La piel es muy delicada y a veces lo descubrimos cuando ya es demasiado tarde. Si quieres lucir un bronceado bonito, duradero y no jugarte la piel, déjate aconsejar por un experto en un centro de belleza y estética.
Cuida tu piel, broncéate seguro.