Flotar en el agua
Jerson Chaves
¿Alguna vez has querido sentirte libre y dejar de lado las preocupaciones de la vida cotidiana, aunque sólo fuera por un momento? Pues flota. Hoy en día existen cabinas especiales en las que el silencio, la oscuridad y el ambiente cálido se aúnan a la ausencia de gravedad para proporcionarnos una de las experiencias más agradables y placenteras.
La flotación es un método de relajación consistente en dejar que el cuerpo flote en una solución de agua saturada de sales Epsom (Benéficas para la piel), que se encuentra a la temperatura del cuerpo. La combinación del silencio absoluto, oscuridad y el ambiente cálido provee el entorno ideal para relajarse y dejar de lado las preocupaciones de la vida cotidiana, saboreando el placer de la serenidad.

En la soledad de la flotación, la mente se deja ir sin distracciones para liberar los propios pensamientos. La tranquilidad hace que, poco a poco, el cuerpo y la mente se recuperen del estrés y la ansiedad y así, salir de allí uno se siente renovado, profundamente relajado y fresco, y por qué no, quizá más feliz.
La cabina de flotación es un poco más larga que una cama individual y tiene una altura aproximada de metro y medio. Contiene 30 cm de una solución de agua que se mantiene a la temperatura del cuerpo, con 400kg de sales Epsom (sulfato de magnesio), tan densa que te hace flotar como un corcho, sin esfuerzo alguno, proporcionándonos la increíble sensación de sumergirse en el Mar Muerto sin salir de Madrid.

Flotas sobre tu espalda con la cara hacia arriba. La cabina tiene una puerta muy ligera que puede dejarse abierta, aunque será mejor cerrarla si queremos sentirnos totalmente libres de distracciones.
La flotación fomenta la calma y ayuda a la relajación; elimina la fatiga y el molesto cansancio adquirido por los viajes en avión; mejora la manera de dormir; alivia el estrés mental y físico; energetiza, rejuvenece y revitaliza.
Mejora además la circulación y la distribución de oxigeno y nutrientes; reduce la presión arterial, el pulso, el ritmo cardiaco y el consumo de oxigeno.
Otro de sus beneficios será la mejor coordinación entre el lado izquierdo del cerebro y el derecho.
Las sesiones suelen durar una hora, pero una sola ya equivaldrá a 8 horas de sueño profundo, o a 4 de relajante masaje. Sus efectos se notan al instante y nunca podremos olvidar esta experiencia, ¿alguna vez has mirado con envidia a los astronautas cuando gozan de la gravedad cero?, pues busca un hueco en tu agenda y acércate a un balneario urbano. ¡¡Flota!!