Vacunarse contra el invierno
A.T.
La OMS alerta del riesgo de que pueda aparecer este año una nueva mutación del virus de la gripe. Aunque se trate de una dolencia común a nuestros inviernos, conviene estar preparado y saber cómo podemos prevenirla, más aún si se pertenece a un grupo de riesgo.
La gripe es una enfermedad contagiosa causada por un virus. Los virus de la gripe afectan muchas partes del cuerpo, incluyendo los pulmones. Cuando la gripe los afecta, el recubrimiento de las vías respiratorias se daña y los tejidos se hinchan e inflaman.
Por suerte, ese daño casi nunca es permanente, en general, los tejidos se curan en unas pocas semanas. En la mayoría de los niños y de los adultos sanos, la gripe es una enfermedad moderadamente grave. Pero para las personas que no estaban sanas antes de contraerla, la gripe puede ser muy grave y hasta puede ser mortal.
Existen grupos llamados de alto riesgo que son especialmente susceptibles a la infección. La gripe se puede prevenir con un alto grado de éxito mediante la aplicación de una vacuna, que ha de ser diferente cada año. La vacuna se prepara todos los años, para que contenga los virus de la gripe que, según las predicciones, causarán la enfermedad ese año. Los virus en la vacuna están desactivados, de manera que su administración no puede causar la enfermedad. En lugar de ello, las personas vacunadas desarrollan una protección en su cuerpo en forma de sustancias llamadas anticuerpos.
Este año la OMS ha advertido del riesgo de que aparezca un virus más peligroso, una mutación de la cepa. Esta precaución obedece a la frecuencia con que estas mutaciones aparecen, ya que suele ser aproximadamente cada 25 años. Las vacunas que se han preparado no protegen contra esta posible mutación del virus, pero evitarán que las personas más sensibles tengan que enfrentarse a dos
infecciones el mismo invierno.