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El barro cura y embellece

Antonio Pérez Ulloa

La fangoterapia es una técnica milenaria que une dos elementos, la tierra y el agua, como métodos curativos. Consiste en aplicar cierta cantidad de barro sobre la piel y dejarlo reposar durante el tiempo que se estime conveniente hasta que quede absolutamente seco.

 

La clave del barro la proporcionan los minerales que contiene y que, también, aporta el agua, elementos esenciales para el cuidado de nuestra piel.

Es importante el cuidado de nuestra piel, no sólo por efectos de tipo estético o belleza sino también por nuestra salud. Si consideramos que nuestra piel es el órgano más extenso de nuestro organismo, podemos concluir de ella que es la parte más expuesta del cuerpo a sufrir, en forma directa, agresiones de tipo:

Ambiental:

  • Radiación ultravioleta
  • Contaminación ambiental
  • Aire
  • Clima

Orgánica:

  • Estrés
  • Hormonales
  • Enfermedades

Cosmética:

  • Mal uso de productos cosméticos (productos inadecuados para el tipo de piel).
  • Desgaste del PH

Por esto necesitamos otorgarle a la piel, los elementos necesarios para su cuidado, y para ello, recurriremos a la fangoterapia que por su diversidad de propiedades terapéuticas y cosméticas, hacen que la piel recobre su estado sano.

Llamémosle barro, arcilla o fango, nos estamos refiriendo a un material natural, sano y terapéutico para nuestra salud.

Los primeros en descubrir los beneficios del fango fueron los egipcios. Ellos lo utilizaban muy a menudo para tratar inflamaciones, heridas cutáneas, el reuma e, incluso, para embalsamar. Con ello evitaban la putrefacción.

Durante siglos se ha utilizado, también, para alimentar a los animales y como materia prima para cerámica, ladrillo o vidrio.

Posteriormente parece ser que cayó en el olvido, para volver a imponerse en la Medicina actual. Tal es así, que en Alemania, Norteamérica, Suiza, Escandinavia, Australia y otros países, existen centros de salud dotados de todos los adelantos modernos en los cuales se aplican los tratamientos con barro a nivel curativo.

Sea como fuere, de lo que no cabe duda es que la arcilla posee propiedades curativas capaces de extraer del interior y exterior de nuestro organismo las impurezas que lo perjudican. Al aplicar el barro sobre nuestra piel, penetran en el cuerpo sustancias útiles y se eliminan toxinas y venenos y sustancias perturbadoras que pasan al barro.

El cuerpo humano y la tierra presentan básicamente la misma composición química: carbono, oxígeno, nitrógeno y en menor proporción los minerales y oligoelementos como azufre, cloro, sodio, potasio, magnesio y calcio, hierro, cobalto, manganeso, cobre y zinc.

Los tres primeros elementos conforman el entramado maestro de todas las moléculas, en tanto que el nitrógeno es parte fundamental de las proteínas y los ácidos nucléicos.

Por otra parte en el barro tenemos dos agentes generadores de la vida orgánica: tierra y agua, que transforman la materia muerta en elementos de nueva vida. Es por eso que el barro tiene además la propiedad de interactuar en el contacto con la dermis, ya que es un agente transmisor de sustancias útiles y un receptor de tóxicos.

Los minerales aseguran el buen funcionamiento de la piel cumpliendo cada uno de ellos un rol específico en el metabolismo celular, los cuales los obtienen partiendo de nuestra alimentación.

Durante el envejecimiento el nivel de estos desciende lo que es importante obtenerlos de forma exógena mediante una terapia de fango, facilitando la recuperación de los minerales para las funciones metabólicas.

 

Aplicación en belleza

En el campo de la estética la arcilla o el fango se suele utilizar para tratamientos contra el acné, la celulitis y la flacidez. En especial para pieles con acné, la arcilla puede disimular las marcas de los granitos y aclara las manchas oscuras que puedan aparecer en el rostro.

Se llama fango termal porque cuando se coloca en el cuerpo produce una sensación de calor y se absorbe con rapidez. Al aumentar la temperatura lo que se produce es una vasodilatación, de este modo, los poros se abren y el fango penetra mejor para limpiarlos.

  • Elimina el exceso de grasa en la piel
  • Desciende los niveles del ácido úrico
  • Pule la piel y la suaviza
  • Estimula la circulación
  • Evita las pequeñas inflamaciones de la piel
  • Tonifica e hidrata

  - Piel seca y deshidratada: ayuda a equilibrar el pH y el tono de la piel, arrastra las células muertas del estrato córneo opera con un excelente efecto hidratante que contribuye a la recuperación del tono muscular.

  - Limpieza profunda de cutis: gracias a su acción remineralizadora y reequilibrante del pH, es un gran depurador le la piel castigada, ya que absorbe las sustancias y células muertas eliminándolas de las capas superiores de la epidermis.

  - Flaccidez en el busto: colabora en la recuperación de la tonicidad. En este caso se complementa con el masaje a fin de estimular la circulación sanguínea y luego lo deja secar para que actúe como máscara tensora.

En cuanto a la los problemas de flacidez o celulitis, hay que dejar claro que el fango no es un remedio definitivo. Normalmente, lo lógico es seguir una dieta equilibrada que contenga verduras, frutas y una buena cantidad de agua (por lo menos dos litros).

 

La relajación que necesitas

Los tratamientos con fango o arcilla se pueden realizar en la cara o por el cuerpo. Poniéndonos en manos de un profesional, lo normal es que el fango venga acompañado de masajes faciales o corporales. De este modo, se mejorará la circulación de la sangre y conseguiremos una mayor relajación.

Para que sea efectivo, un baño en fango se tiene que aplicar cada tres meses para que las células muertas vayan desapareciendo y la piel quede limpia y tersa.

Cada piel es diferente. De acuerdo con esto, el fango que se tiene que aplicar puede variar o provenir de diferentes fuentes: marinas (fango unido a los minerales de las algas) o de termas.

Los componentes mineralizantes que posee el fango ayuda a liberar al cuerpo de:

  • contracturas musculares
  • tensiones generales
  • agotamiento nervioso
  • alteraciones causadas por estrés
  • alivian los dolores de las articulaciones y músculos
  • revitalizan el sistema circulatorio

Normalmente la fangoterapia no conlleva ninguna contraindicación puesto que se trata de un tratamiento basado en elementos naturales. Aun así, es siempre preferible estar bien informado para que la piel no se resienta.

 

Enfermedades en las que se recomienda el barro:

Reumatismos, tanto articular como deformantes y crónicos, inflamaciones de las articulaciones, gota, dolores musculares, dolores nerviosos, úlceras, úlceras de estómago, fístulas, abscesos, lumbago, ácido úrico elevado, supuraciones, heridas con pus, llagas, contusiones, golpes, enfermedades del hígado, peritonitis crónica y ascitis.

  

Mascarilla en la cara

Si el problema es el acné o la piel grasa, también puedes aplicarte una mascarilla de arcilla para evitar o mejorar estos problemas. Antes de ponerla tienes que tener el rostro perfectamente limpio, a ser posible, realiza una limpieza facial y después, una exfoliación para que el producto penetre mejor en los poros.

Una vez que tengas la cara limpia, aplica la mascarilla de barro o arcilla en una capa fina y uniforme. Puedes, incluso, aplicarla en el cuello. El tiempo que debe permanecer en el rostro depende de cuanto le cueste secar. Poco a poco irás viendo cómo cambia el color mientras se seca. Probablemente sientas una pequeña tensión hasta que te la quites.

Para retirarla es necesaria una pequeña esponja que arrastre bien el producto y agua fría o tibia. Cuando hayas acabado sentirás la piel muy suave y el rostro relajado. El barro, sin duda, es un buen aliado de la belleza. Pruébalo y verás la mejoría de manera instantánea.

 

 

 

 

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